viernes, 29 de julio de 2016

Reseña: Scrub labial y Bálsamo labial de Lidherma.

Hola a todos, bienvenidos al comienzo del fin de semana.

     
Hoy, como ven en el título, les quiero contar sobre dos productos de Lidherma, pertenecientes a su línea de maquillaje, Mimika, el scrub de labios y el bálsamo labial.

Hacía mucho que estaba esperando que salieran estos productos, porque me llegó un mail hace algunas semanas que me contaba que saldrían y porque siempre busco algún producto nuevo que me ayude a luchar contra mis labios secos que siempre (no importa la cantidad de agua que tome ni que sea invierno o verano), están secos.
Primero les cuento sobre el scrub especial para labios:
Lidherma dice: “Un suave scrub labial con partículas cargadas de activos que se disuelven en contacto con los labios, ayuda a remover la piel seca, suaviza y mejora la textura”.

Qué me pareció a mí:
Es diferente a cualquier otro scrub labial que haya probado, las partículas, si bien son suaves, cumplen con la función de pulir los labios y de quitar células muertas, y así, mejora mucho la textura. Pero lo que más me gustó es que no se tiene que enjuagar, porque las partículas van cayendo solas, y que no deja residuos sobre los labios pero aun así, los deja hidratados.
Me parece ideal para el maletín, porque por lo menos yo, antes de maquillar, realizo una limpieza de la piel de la clienta y una exfoliación de labios porque así el labial que aplique después corre mejor y dura más. Pero es importante que el material que utilizo para exfoliar no sea agresivo (porque a veces trabajo con pieles sensibles y la piel del labio es ultrafina y delicada), y no deje residuos, porque limpiar el residuo me lleva tiempo y hace que tarde más en trabajar.
Tiene manteca de karité y extracto de Aloe Vera, lo que lo hace hidratante pero no deja acabado satinado.
Ideal para utilizar en hombres que no se animan mucho a los tratamientos estéticos.
Viene en una presentación de tipo pomo y trae 10 gramos. Se usa muy poca cantidad, así que rinde bastante.
Les dejo un swatch para que puedan ver cómo es la textura:

Les dejo los ingredientes por si alguna está interesada:
El precio a profesionales es de $96 y al público de $164.



Vayamos ahora a ver el Bálsamo reparador.

¿Qué dice Lidherma respecto de este producto?
Mímika Final Touch Repair Lip Balm.
Un potente bálsamo reparador con péptidos, Manteca de Karité y Vitaminas E y F que tiene efecto antioxidante y provee suavidad e hidratación.
Qué me pareció a mí:
Soy una persona que tiene permanentemente los labios secos, como les decía antes. Siempre, para salir de mi casa, lo indispensable es llevar: el celular, las llaves, pañuelos descartables y un bálsamo labial.
Cuando me enteré de que Lidherma iba a lanzar este producto, me moría de ganas de probarlo porque los bálsamos con color que tienen son excelentes. Así que no dudé en traerlo conmigo ni bien pude.
Es un bálsamo labial en formato crayón, retráctil, con envase muy lindo y elegante como para llevar en el maletín si son maquilladoras/es.
Lo que pude notar, es que si me lo aplico una vez, lo tengo que reaplicar como a las 5, 6 horas, cuando con otros bálsamos reaplico cada 2 horas máximo (de hecho, el bálsamo labial está en el bolsillo más accesible de mi cartera, siempre a mano porque los labios sino se me hacen pedazos). Otra cosa que noté, es que cuando lo reaplico, no tengo los labios secos, sino que yo noto que les falta humectación pero no se ven secos o mal, y la superficie está lisa, por lo que el bálsamo se desliza y no tengo pellejitos ni nada extraño.
Tiene manteca de karité, vitamina E, aceite de ricino, todos ingredientes emolientes y humectantes que no encontré en otros bálsamos “de farmacia”.
No deja película “brillante” como otros bálsamos, ni tampoco la sensación de que se lleva un producto puesto. Por lo cual, si bien el envase no es lo más masculino del mundo, es aplicable a hombres que no quieran sentir una plasta en los labios pero necesiten reparación (los labios, no los hombres. Contra un hombre que necesite reparación el bálsamo poco puede hacer. Perdón, chiste de viernes por la noche).
Volvamos a la seriedad que me caracteriza (?)
Acá les dejo los ingredientes:

El precio para profesionales es de $124 y para el público es de $223.

Bueno, redondeando que se me termina el viernes y yo con la entrada sin publicar, me parecieron dos productos para tener en el maletín, porque ninguno de los dos deja residuo (y arriba les expliqué por qué  necesito eso en un producto), y porque cumplen su función muy bien.
¿Alguien los probó?

Espero sus comentarios! Me encanta leerlos J

Si tienen algún producto para recomendarme para los labios secos, se los agradezco! 

Buen fin de semana! 



Besos, Maru. 

martes, 26 de julio de 2016

Dr. Rescue Peel Off de Maybelline + Se Joga de Colorama

Hace mucho que quería probar esta base para uñas. 
El año pasado salió a la venta en Argentina la línea de Maybelline llamada Dr. Rescue. Tiene varios esmaltes de tratamiento, una base para mejorar el color de las uñas, otro "all in one", un top coat de acabado gel y este esmalte que les muestro hoy,  una base Peel off destinada a todas aquellas que amamos usar glitters en las uñitas pero odiamos sacarlo (reconozcamos que es algo difícil). 
Si la compran fíjense bien que diga "Peel Off" que es lo único que la distingue de los otros productos de la línea. 

La base tiene (creo que todos los esmaltes de la línea poseen iguales características), un envase chico y un pincel chato y ancho. 

Probé esta base de muchas maneras diferentes, y les cuento las características que le encontré:
  • Trae 7 ml y sale alrededor de $95. Casi siempre sale en oferta en alguna perfumería o farmacia. Igual, rinde bastante. 
  • Lo que me sirvió fue poner una capa fina, lo cual es difícil porque tiene una textura algo espesa. Lo dejé secar unos 5 minutos y secó bien. Si ponen una capa más gruesa y viven en un clima húmedo, pueden pasar años hasta que la base se seque.
  • Lo ideal, por prueba y error, fue no cubrir toda la uña, sino dejar las puntas y la zona de las cutículas sin aplicar base peel off porque sino lo máximo que duraba era un día. Dejando puntas y zona de cutículas libre el esmaltado me duró entre 3 y 5 días.
  • No es apta para usar con esmaltes cremosos, comunes, y luego matificarlos, porque si distribuyen bien la base peel off de la que hablamos, que es algo complicada de manejar y dejar una capa pareja, y luego aplican el esmalte del tono que elijan y arriba lo matifican, se va a notar la textura que la base peel off deja. Esto es mínimo, pero cumplo en avisar.
  • Lo más complicado, como todo en la vida, es agarrarle la mano. Una vez que la aprenden a manejar, y pueden dejar capas finas, listo, el esmaltado (mejor dicho, sacarse el esmaltado), es un antes y un después, sobre todo con glitters que, antes que esto, daban lucha en cuartel para abandonar las uñas. 
  • No noté diferencias usándola con y sin base coat de mi preferencia (ahora estoy usando una de Color Show, que me gusta bastante). La duración en las uñas del esmalte es la misma.


Decidí probarla, para estrenarla, con un esmalte que tengo hace un montón y cerrado,  Se Joga de Colorama.  
Es un esmalte con base translúcida lleno de glitters plateados y otros holográficos.  No son hexagonales, sino más chiquitos. 
Para cubrir toda la uña, tuve que usarlo con la técnica de la esponja (toman una esponja de maquillaje u otra como de cocina y aplican el esmalte ahí, y después dan pequeños golpecitos en la uña, así la laca del esmalte se queda en la esponja y los glitters en la uña, y aparte se cubre mucho más rápido). 
Usé dos capas con esponja y quedó así:
Sé que no se notan mucho, pero no saben lo que me costó que se notaran los glitters holográficos. Están ahí, se los juro!
Ese esmaltado que ven, solo me duró un día, pero de los errores se aprende, y cuando usé la base peel off de la misma manera que usaba la peel off casera, dejando las puntas libres de producto, listo, más duración con solamente cambiar la forma de aplicación.

Espero que mi reseña les haya servido.
Cualquier duda me escriben en comentarios o por alguna de mis redes sociales.

Que tengan una muy buena semana!

Besos, Maru.

jueves, 14 de julio de 2016

Hola, tengo migraña.

Hace algunas horas les conté en Facebook que hace 13 días que tengo migraña. En realidad, hace 10 años que tengo migraña, diagnosticada. A eso súmenle 3 años más sin diagnóstico, lo que nos da un increíble tiempo de amistad con el dolor de cabeza más horrible que se puede tener (inserte sarcasmo aquí).
Les pregunté si querían que escribiera cómo la llevo, porque consideremos que 13 días con un martillo neumático en la cabeza no los lleva cualquiera con cordura.
Sinceramente, pensé que nadie se iba a interesar, o que la publicación iba a pasar de largo, pero me sorprendieron (otra vez), y acá me tienen, escribiendo mientras me tomo un mate con jengibre para suavizar la garganta y me sigue doliendo la cabeza.
Como acá les conté que tenía Fibromialgia, hoy les cuento qué se siente vivir con migraña, cómo lo llevo y que vuelta le encontré para no volverme loca.
 
"Migrañas: el único momento en que martillarte la cabeza parece una solución apropiada".
Adelanto que será un post con humor negro. Lo lamento y pido disculpas por adelantado. El humor siempre ha sido para mí, la manera de lidiar con las cosas “pesadas”.

Empecemos por el principio.
A los 16 años (tengo 28 otoños, yo no cuento primaveras porque me dan alergia), sentí el dolor por primera vez. Era un dolor raro, se sentía como si algo latiera al lado de mi ojo derecho y también sentía náuseas  y estaba un poco mareada. Estaba en el colegio y pensé que sería de haber dormido poco la noche anterior (siempre me gustó quedarme levantada de noche hasta tarde, eso lo heredé de mi madre, soy un "ave nocturna"). Le resté importancia y traté de seguir el día.
Pero fue imposible, a las dos horas de eso estaba llegando a mi casa y me estaba envolviendo cual crustáceo en su coraza a oscuras y en silencio. Me parece, pensándolo ahora, que fue por instinto.
Le dije a mi mamá que me dolía la cabeza, y me preguntó si me había golpeado, si era hormonal por la época del mes, si había dormido, en fin, el interrogatorio clásico de cualquier madre. Le dije que no a todo, y me dio una pastilla de paracetamol (soy alérgica al ibuprofeno) mientras sacaba turno con un neurólogo, porque es mejor prevenir que curar y prefería llevarme directamente a un especialista. Acá debo hacer la aclaración de que yo no me quejo por dolor “raro”. Yo digo que me duele algo, y casi siempre sé porqué es, por eso la llamada al neurólogo.
Fui a ver al médico a los dos días y me preguntó mil cosas, a todo esto, yo seguía igual. El paracetamol no me había hecho nada y él me recetó ácido tolfenámico y un electroencefalograma.
Volví a mi casa, lo empecé a tomar, y a los tres días volví a la guardia porque me estaba volviendo loca de dolor. Piensen que tenía 16 años y que el dolor de cabeza había empeorado y a la vez, me había limitado en mis actividades diarias.
Me internaron y me dieron analgésicos más fuertes, algo para dormir porque llevaba días despierta y mal dormida y algo para bajar las náuseas.
Al otro día, me atendió un médico clínico, con su equipito de aprendices, y me diagnosticó, sin preguntarme nada, depresión y ansiedad.
Me mandó a mi casa con un antidepresivo (fluoxetina) y una benzodiazepina (clonazepam). Adelgacé 6 kilos en 10 días y me sentaba en la mesa del salón de mi casa solamente a mover los dedos. Era un ente. No me dolía nada, pero tampoco podía comer o dormir normalmente. Ni hablar de volver al colegio.
Mi mamá habló con el médico y el muy maldito le dijo que seguramente, yo hacía todo eso para llamar la atención y que era normal en la edad. Me sacó la medicación, yo tuve un brote de abstinencia y ahí sí que me dolió la cabeza. Así que me internaron de vuelta para darme analgésicos fuertes mientras los antidepresivos y lo demás se me iban del sistema. Después me enteraría de que en realidad, la cabeza me había dolido porque había tenido un edema cerebral y el cerebro se apretaba contra el cráneo, y claro, dolía. Me dieron corticoides y me “sugirieron control”.
En ese momento, creo, habiendo visto cómo se trataba a la gente desde el sistema médico en general, decidí ser psicóloga. Y encontré a la mejor psicóloga que pude tener en esa época y empecé a ver cómo era la profesión “por adentro”.
Ella trabajaba con quien ahora es mi médica de cabecera. Y esta médica, me terminó de sacar la medicación que el inepto me había dado, me siguió controlando y el único tratamiento que me funcionaba era que cada vez que me dolía la cabeza, me internaban para darme corticoides y bajar la inflamación.
A corticoides, medicación, y demases, subí 20 kilos y la cabeza me seguía doliendo.
Pasé por muchos neurólogos, muchos especialistas que me recomendaban medicaciones distintas hasta que encontré a una neuróloga que me dijo que tenía que estar un tiempo sin medicación para ver qué funcionaba y qué no. Y ahí empezó el desfile de medicamentos. Les puedo llenar dos hojas tamaño oficio de todo lo que tomé hasta que encontré algo que funcionaba. Y mientras tanto seguía de tiempo en tiempo yendo al hospital a ponerme una intravenosa de corticoides para bajar la inflamación. La pasé bomba ¬¬.
A los dos años de probar cosas, llegó el diagnóstico: migraña con aura. Y ahí me dieron dos opciones, o tomar medicamentos preventivos diarios, o tomar algo en el ataque. Elegí la segunda, porque estaba harta de tomar cosas a diario, y justo se me empezó a cruzar la historia de la medicación de la fibromialgia que cuento en el post que dejé más arriba. La medicación que me dieron (pregabalina) es la que tomo para la migraña y para la fibromialgia. Ahora la tomo a diario, pero a veces, como ahora, tengo ataques de migraña y tomo cosas más fuertes, como el tramadol. Pero tengo muuuucho cuidado de tomarlo porque se me hace rápidamente adictivo. Imagínense que toman algo y no les duele nada, de golpe, después de muchos días de sentir que tienen alguien pegándoles con un martillo en un lado de la cabeza y ven borroso, y les molesta la luz o el sonido y tienen náuseas o vómitos. En ese momento el cuerpo dice “esta es la mía!” y dejar eso es complicado. Para muestra un botón: una vez me dieron tramadol cada 8 horas por 10 días, y se los digo así, fue más fácil dejar de fumar que dejar el tramadol.
Bueno, habiendo hecho una recopilación de mi historia personal con la migraña, quiero contarles, ahora, qué hago cuando tengo un ataque migrañoso.
Primero, subo la medicación. Tengo una dosis máxima de pregabalina y me voy manejando dentro de esos márgenes. La tomo hace 8 años y no subí de peso (es más, bajé los 20 que subí con los corticoides y un poco más) y puedo agregarle otras cosas, pero más allá de eso, hago cosas que no tienen nada que ver con la medicación.
Primero, hago yoga, aunque sean 20 minutos con un video de YouTube y trato de relajar los músculos de la espalda y el cuello, porque la cefalea tensional está a la vuelta de la esquina en la migraña. Y las diferencio porque los dolores de cabeza son un mundo. Acá les dejo un gráfico que encontré que los diferencia bien. Está bueno saberlo porque se pueden confundir y saber por qué le duele la cabeza a uno a veces trae la solución.




Vuelvo a lo que les decía. Hago yoga, medito (también tienen meditaciones guiadas para principiantes en YouTube) y trato de bajar las revoluciones. Evito los días demasiado cargados y siempre me dejo un día donde por ejemplo, a la tarde de ese día, no tenga que hacer nada. Ese ratito me sirve para no ir a mil por la vida y evitar la migraña por estrés.
No les conté, pero en esos años de ver qué me daba resultado y qué no, hasta hice dietas sacando alimentos para ver si era alimenticia y resultó que no era ni alimenticia ni hormonal, simplemente es vascular. Se estrecha, por algo, un vaso sanquíneo y me duele.
Me conseguí una masajista, que además es mi amiga y que me hace una hora de masajes de corrido, nada de media hora de lámpara y dos toquecitos como los masajistas de cotillón. Más allá de que sea mi amiga, es una tremenda masajista. Me ha hecho llorar de la emoción por haber podido apoyar la espalda nuevamente. Créanme, que tratar a alguien con fibromialgia no es sencillo, pero ella hace que parezca que lo es.

Otra de las medidas que tomé, fue empezar a usar aceites esenciales.
Y acá les dejo los cuatro que uso yo, y para qué sirve cada uno.
Lavanda: lo uso cuando necesito relajarme porque el dolor me tiene muy tensa.
Para qué sirve: facilita la meditación. Relajante. Bueno para el insomnio. Reconstituyente celular. Alivia el ardor o la irritación por quemaduras, picaduras, o reacciones alérgicas en la piel. (Lo del insomnio, probadísimo. Lo uso con dos gotas en la almohada y es mano de santo).
Menta: uno de mis favoritos, con este aceite siento que la pesadez de la cabeza se me va. 
Para qué sirve: para la concentración y el agotamiento. Estimula el sistema nervioso. Profundiza la meditación. Estimula las emociones y levanta la libido. Elimina la congestión de las infecciones. Alivia el dolor de cabeza.
Eucalipto: lo combino con el de menta. Para los casos de congestión por gripe y esas cosas horribles, sirve un montón. También lo uso para estudiar.
Para qué sirve: aumenta la energía y restablece el equilibrio emocional. Mejora la concentración y capacidad intelectual. Abre los pulmones. Fortalece el sistema inmune. Reduce las migrañas. Descongestiona las vías respiratorias.
Y el recién llegado, que me tiene enamoradísima:
Mejorana: les juro que es un “botón de pausa”. Calma un montón la ansiedad que me da las ganas de querer arrancarme la cabeza porque me duele y es como si purificara el ambiente, es difícil de explicar. Tiene un aroma suave, pero me encantó porque me hizo bajar los decibeles enseguida. 
Para qué sirve: mejora los estados emocionales agitados. Fortalece la fuerza de voluntad. Alivia miedos, timidez e insomnio. Disipa los dolores de cabeza. Calma y tranquiliza. Relaja los músculos. Mitiga mareos y náuseas. Alivia migrañas. Mejora el sistema respiratorio.

Cómo los uso: se pueden usar aplicando unas gotas en agua y usándolo en hornillo (con 2 o 3 gotas es suficiente, yo estaba acostumbrada a comprar los aceites calidad medio pelo y la primera vez le puse 20 gotas de aceite de menta. Resultado, los ojos llorosos a los 5 minutos y agua del hornillo disuelta para usar razonablemente). Otro uso es aplicarlo en las sienes haciendo un leve masaje, se puede inhalar desde un pañuelo o simplemente aplicarlo sobre la piel.

Todos estos aceites que les mostré, los compré yo uno por uno, me salieron alrededor de $100 y son de la marca Madreselva. 
Cuando compran un aceite, se tienen que fijar en dos cosas principales: el precio, si es muy barato, desconfíen. Y que esté guardado en un frasco de vidrio y de color oscuro, porque hay que guardarlos al abrigo de la luz para que no se echen a perder. 
El precio se amortigua tremendamente. Ya les digo, por hornillo, usan 2 o 3 gotas nada más y traen 10 ml. 
Que quede claro, por favor, que los estoy recomendando porque son buenísimos. Acá no hay colaboración ni nada.

Para las platenses, a mí me los vende Zeli, les dejo los datos abajo, de ella y de Madreselva por si quieren chusmear el catálogo.

Sinceramente, con medicación, masajes, yoga, meditación, y el tener los aceites siempre a mano para cuando los necesite (a veces, incluso, si tengo que estar fuera muchas horas, solamente pongo una gota de aceite de menta, una de eucalipto o una de mejorana en un pañuelo de tela, lo guardo en una bolsita tipo ziploc y a la calle. Si llego a tener sensación de embotamiento o la cabeza comienza a dolerme lo tengo a mano y me ayuda), llevo bastante bien la migraña.
Hoy, que voy para el día 14 de dolor, no estoy trepando por las paredes. Podría, pero entre todas las maneras alternativas a la medicación tradicional (que tomo, pero en dosis mínimas porque me da miedo llegar a ser muy grande y ser resistente a todo), voy soportándolo.

Perdón por el post extremadamente largo, pero me lo pidieron tanto que entre mates fríos y cambiar la velita del horno, lo escribí de un tirón. Y también me distraigo un rato del dolor.

Si llegaron hasta acá, se los agradezco, y les pido por favor que compartan el post, déjenme un comentario o cuéntenle a algún amigo sobre esto. Hay gente que todavía no sabe que hay alternativas a llenarse de ibuprofeno y poder llevar una buena calidad de vida dentro de todo.
La migraña limita, no es un dolor de cabeza cualquiera y hay que controlarla. Pero se pueden hacer muchas cosas para llevarla mejor.

Antes de que me olvide, datos:
Zeli, mi vendedora estrella: Cosmética Natural y Aromaterapia
Madreselva: Catálogo.

Muchas gracias por leerme.
Besos, Maru.

domingo, 10 de julio de 2016

Review Corrector Revlon Colorstay.

Hola corazones, cómo van terminando el fin de semana?

El mío de maravillas, porque el jueves terminé con mis tareas facultativas (como los parciales y entregas que te piden para antes de ayer y una tiene que hacer corriendo) y estoy muchísimo más tranquila, aunque tenga que preparar finales. Ya no ir a cursar y hacer el viajecito, es todo un logro.

Y el viernes por fiiiin pude conocer a Ailén de Makeup by Ailen. A ella, como a muchas otras personas, la conocí gracias a escribir este Blog. Si supieran la cantidad de horas de chat, risas, momentos de apoyo moral y demases que habíamos acumulado, ni se acercarían a poder pensar las ganas que tenía de poder verla y darle un abrazo fuerte fuerte de esos que se guardan en la memoria. Aprovecho para decirle por aquí, que fue el medio por el que la conocí: gracias, Ailen de mi corazón por haberme regalado unas horas tan bonitas y haberme hecho sentir que te conocía de toda la vida. Los regalitos que me trajiste tienen un lugar de privilegio en mi casa y en el corazón. Todavía tengo ganas de matarte porque no me entra en la cabeza que me hayas dejado algo que para vos vale tanto (y ahora es público!) pero te lo agradezco con el alma. 
Ah! Y les cuento a ustedes, que esa argentina, radicada en Uruguay, vino con su marido uruguayo a estas tierras, y ninguno de los dos trajo el mate! Al momento en el que escribo estas líneas no lo puedo creer y me sigo riendo!

Y ahora, dejo de ser la tía llorona de las fiestas, y a lo que vine, que la vida es corta.

Hoy les vengo a contar sobre el corrector Colorstay de Revlon.

Lo estoy usando hace unos 3 meses. Saben que no me gusta postear cosas con poco tiempo de uso, prefiero probar bien y contarles una opinión formada y con fundamentos.
Es un corrector que forma parte de la línea Colorstay, que es conocida acá por haber hecho su aparición con esas bases tan pigmentadas y con poder de cobertura casi total que salieron hace cerca de 4 o 5 años. Después fueron saliendo otros productos (ahora hay una base 2 en 1 que quiero probar, y otras cosas), y en una pasada por Farmacity Look, me compré este corrector.

Yo venía usando el corrector de la misma marca, pero de la línea Photoready, que les mostré en esta entrada y me gustaba (me sigue gustando) mucho. Así que ese día aproveché un descuento que había y lo compré. Lo compré en el tono 004, el mismo que usaba del Photoready porque no había tester (muy mal, Sr. Farmacity!), y por suerte el tono me quedó bien.
No pude encontrar casi nada de información “oficial”, así que les cuento mi experiencia.

Es un corrector que viene en envase tipo gloss con aplicador de los que ya estamos acostumbrados a ver.
Tiene cobertura alta, no total pero modulable.
La primera vez que lo usé me puse cantidad en la mano como si fuera un corrector fluido cualquiera y me sobró la mitad. Menos mal que cuando tengo un corrector fluido o cremoso lo aplico primero en la mano para que vaya tomando temperatura y se pueda trabajar mejor, porque si me hubiera puesto esa cantidad directamente sobre la ojera, sonaba y me tenía que desmaquillar la plasta que hubiera quedado. Así que están advertidas: rinde mucho.
Se los muestro en un swatch:
El 004 Medium, que es el que les muestro acá, es el tono más oscuro que se vende en Argentina.
Por otra parte, lo que tiene de bueno en cobertura, lo tiene en duración. Lo uso los días maratónicos de facultad en los que tengo que estar presentable y salgo a las 13 hs de mi casa y vuelvo a las 22 o más y sigue ahí. Por ahí bajó un poco la cobertura inicial, pero no lo tengo que retocar a lo largo del día como tengo que hacer con el Fit me de Maybelline (que me encanta y tiene su reseña correspondiente acá). Así que como uso poco porque cubre mucho y no lo tengo que retocar, ahorro bastante en cantidad de producto usado y es la gloria misma.
Para que cubra más con menos cantidad, lo que hago es aplicarlo con toques del dedo anular, lo ubico donde quiero que quede, pero lo dejo orear un poquito. Mientras tanto me pongo máscara de pestañas o termino de hacer el maquillaje de ojos. Y después lo vuelvo a topicar con el dedo y lo termino de dejar en su lugar. Con ese tiempito de "secado" en el medio, cubre mucho más. 

Otro uso que le doy, como es de un color muy similar a mi piel, es el de potenciar la cobertura de alguna bb cream o base que use y no cubra mucho cuando estoy apurada. Mezclo un poco de base con apenas corrector y voilà! Una base de cobertura un poco más decente. Hay que animarse a mezclar productos de maquillaje!

La verdad es que me encantó este corrector, se los recomiendo mucho. Creo que me sale algo de $180 pesos argentinos, pero lo vale por relación precio-calidad y cantidad también, porque se usa muy, pero muy poquito.

Si lo probaron, espero sus comentarios, y sino, también, a ver qué les pareció la reseña, que me siento oxidada para escribir después de tanto tiempo, pero extrañaba mucho dejar algo en este rincón.

Como siempre, muchas gracias por estar del otro lado leyendo.
Les mando un abrazo enorme, que tengan una muy linda semana.

Besos, Maru.

PD: Aprovecho para felicitar por este medio también a Macarena, que fue la ganadora del sorteo que hice con Bless.

Que bien que se siente estar de vuelta! =D